Los premios y castigos sólo funcionan con gran eficacia en programas de MODIFICACIÓN DE CONDUCTA en los que se trata de aprender un comportamiento adecuado, adquirir un hábito o desaprender una conducta que está produciendo consecuencias negativas. Sin embargo, se utilizan a menudo tanto en la familia como en la escuela intentando que con ellos, los chavales se interesen por estudiar y conseguir los mejores resultados académicos posibles.
Daniel Pink, escritor y periodista norteamericano, identifica de forma científica en su libro La sorprendente verdad sobre lo que nos motiva, tres claves que funcionan reiteradamente para conseguir la motivación y el camino hacia un mejor rendimiento: Autonomía, Maestría y Propósito. Su aplicación en el aula podría traducirse de la siguiente manera:
- Clave 1: Dar Autonomía
Si quieres que tus alumnos se sientan implicados en un proyecto de aula, en vez de darles apuntes y un ejercicio, dales la libertad de que aprendan por sí mismos. Dales la autonomía para que escojan dónde y cómo obtener los conocimientos. Si les dejas afrontar el reto a su propio ritmo y en la secuencia que decidan, irán más allá de lo que pone el temario o lo que entra en el examen.
Explica claramente el objetivo del proyecto y los resultados que esperas pero cada uno tiene libertad para buscar su propio camino para cumplir con el objetivo marcado.
La autonomía permite además acomodar el hecho de que no todos aprendemos de la misma forma. De acuerdo con el principio de las inteligencias múltiples, puedes guiarlos hacia una variedad de contenidos en distintos formatos: contenidos multimedia, ebooks, YouTube para Escuelas, libros, revistas científicas, blogs e incluso redes sociales. De la misma forma, el alumno documenta lo aprendido pudiendo usar herramientas 2.0, videos, presentaciones orales al resto de la clase, papel y lápiz, una obra teatral, un post en un blog, debatiendo con un experto por videoconferencia, etc. Las posibilidades son infinitas y ellos encontraran el medio que más les entusiasma.
Hay que crear oportunidades para que lleven a cabo su propia investigación, se equivoquen, aprendan de errores y desarrollen la capacidad de solucionar problemas. Para ello también se programa una tarde “Fedex” dentro del horario lectivo.
Básicamente cada trimestre, un viernes por la tarde, los alumnos trabajan en un proyecto durante varias horas que no forma parte del temario escolar pero que les despierta un gran interés. Puede ser escribir un poema, crear un blog, grabar un video, construir un artilugio, realizar un experimento, etc. El lunes siguiente, los alumnos presentan los resultados e impresiones. Su lógica se basa en que los alumnos aprenderán más cuando tienen la autonomía de escoger el tema.
Con esta actividad los alumnos usan sus talentos sin restricciones, desarrollen su creatividad y prueban cosas por curiosidad o diversión. Puede parecer que se pierde el tiempo, que no se avanza en el temario escolar pero la ciencia sugiere todo lo contrario.
“La manera más simple para asegurar que una persona valora lo que está haciendo es maximizar su libertad para escoger y su autonomía”. (Good and Brophy 2004).
Hoy la tecnología disponible nos ofrece todavía más medios para proporcionar esta autonomía a los alumnos. Bien utilizada se transforma en un potente acelerador de la motivación y en última instancia, del aprendizaje.
- Clave 2: Conseguir excelentes Habilidades
La maestría hace referencia a nuestro deseo de mejorar nuestras habilidades, de progresar y de ser cada vez más capaces. Harvard Business School lo identifica como el motivador más importante.
Un obstáculo actual es la importancia exagerada que algunos profesores y padres pueden llegar a dar a las notas para evaluar el progreso del alumno. Si un alumno percibe que el objetivo es aprobar un exámen o sacar una buena nota, este alumno se vuelve menos propenso a tomar riesgos, un prerrequisito para la creatividad y el aprendizaje. En vez de intentar aprender lo que realmente le interesa, comienza a pensar si estos temas entran en el exámen y cómo le afectarán la nota.
Finlandia es un ejemplo de un sistema educativo en donde prácticamente no existen las evaluaciones y en cambio consiguen los mejores resultados en las pruebas PISA año tras año.
- Clave 3: Entender el Propósito
Los alumnos trabajan mejor cuando comprenden cuál es el propósito detrás de un proyecto de aula y especialmente ven su utilidad dentro de su futuro profesional.
Intentar explicar a un alumno porqué debe aprender a hacer derivadas en matemáticas, cuando desea ser pianista, puede ser misión imposible. Sin embargo, cuando sea posible, podemos intentar contextualizar un tema dentro de la vida real. Por ejemplo, si estamos aprendiendo estadística, podemos hacer que utilicen datos reales que sean interesantes o curiosos para ellos, por ejemplo, averiguar cuántas personas nacen en España cada minuto o cuál es la edad media de un usuario en Facebook.
Por otro lado, si estamos estudiando Inglés, podemos intentar que descifren en grupo la letra de canciones de Justin Bieber y Lady Gaga, o incluso que encuentren amigos nativos en Facebook y Twitter con los que practicar. Entenderán que el inglés es un vehículo imprescindible para viajar, entender una cultura, trabajar en el extranjero y hacer amistades en todo el mundo.
También, puedes generar el contenido de un proyecto a raíz de un interés que surge en el aula de forma espontánea. Por ejemplo, si un alumno se hace una herida en clase y te acribillan a preguntas sobre la sangre y el tema de los microbios (ocurre frecuentemente con los más pequeños), se puede aprovechar para iniciar un trabajo en grupo e introducir conceptos del cuerpo humano, infecciones, células, etc. Leerán, escribirán, investigarán y aprenderán las competencias básicas de una forma natural. El propósito y su utilidad estará bien claro para ellos.
Fuente: totemguard.com
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